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Lunes, septiembre 24, 2018
Buenas prácticas

Don Alberto Lenz Adolph. Un empresario comprometido con el desarrollo sustentable.

Imagen / Archivo Lenz

En este Mes del Bosque es un placer recordar y reivindicar a Don Alberto Lenz, un hombre importante en la historia de Tlalpan por su compromiso con el cuidado de la naturaleza.

En la segunda mitad del siglo XIX, la Fábrica de Papel Peña Pobre se consolidó como una de las empresas más importantes del país. Hacia el final de ese periodo, en 1890, llegó a México Alberto Lenz, inmigrante alemán que traía experiencia en la industria papelera de Alemania y Suiza. En 1905 Lenz adquirió la Fábrica de Papel Loreto y en 1924 la fusionó con Peña Pobre —a la sazón localizada en el predio Zacayuca-Pedregal de Tlalpan— para formar las Fábricas de Papel Loreto y Peña Pobre, que se convertiría en la primera planta de celulosa de América Latina.

A lo largo de la primera mitad del siglo XX, Alberto Lenz reforestó varias zonas al sur de la Ciudad de México. Parte del Desierto de los Leones y La Venta fueron algunas de esas zonas. También, ayudado por su hijo Walter, forestó el Bosque de Tlalpan —en particular el Cerro de Zacayuca— con miles de árboles de diferentes especies. El propósito era contrarrestar los frecuentes incendios y la erosión de la tierra. La roca volcánica conocida en México como tepetate y la escasez de una cubierta orgánica hicieron necesario buscar las especies más indicadas. Así, se optó por mimosas y eucaliptos para fijar el suelo y aumentar la humedad, y se plantaron pinos, cedros y oyameles para fabricar la celulosa que se convertiría en papel. El modelo empleado por Lenz exigía que por cada árbol talado se replantaran diez. En 1968, el Gobierno del Distrito Federal adquirió el terreno actual del Bosque de Tlalpan para establecer un parque zoológico, que permanecería abierto al público hasta 1988. En esos años ya la zona habitacional de la ciudad había rodeado la fábrica de papel, y grupos ambientalistas pugnaban por cerrarla. Finalmente, Loreto y Peña Pobre cerró sus puertas el 17 de marzo de 1987, y una década después, en enero de 1997, un decreto federal declaraba al Bosque de Tlalpan Área Natural Protegida con rango de Parque Urbano.

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