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Delegada destruye templo católico en Tlalpan

Indignante maltrato a vecinos de la colonia Cultura Maya. Torpe y soberbia la actuación de Claudia Sheinbaum.

Escombros

Planeta Tlalpan / Juan Asensio

En estos días hemos observado con sorpresa e indignación cómo el gobierno delegacional en Tlalpan ha maltratado a los habitantes de la colonia Cultura Maya, destruyendo un inmueble en el que se practica la religión.

Los vecinos consternados e impedidos por la fuerza policiaca para intervenir y detener el atropello, fueron testigos de cómo se arrasó con un espacio en el que se sentían cobijados espiritualmente.

vecinos ofendidosMas tarde y de manera balbuceante, ante la amenaza de ser incriminados por el flagrante delito de destrucción de un inmueble federal, la autoridad delegacional envió un comunicado a los medios admitiendo que hubo un “error” en la ejecución de un proceso administrativo.

Es lamentable y de pronto hasta inverosímil que por la ineptitud de algunos funcionarios de este gobierno se cometan este tipo de “errores” , parece absurdo y una burla, por más que se justifique es un abuso. 

La Delegada de Tlalpan, Claudia Sheinbaum Pardo, de inmediato contactó con la alta jerarquía católica y con los medios de comunicación para evitar que sus aspiraciones políticas se vean “afectadas” con este escandaloso asunto. Mitigar el golpeteo y calmar los ánimos de las redes sociales.

Pero no toma en cuenta que son a los vecinos de Cultura Maya a quienes se les debe una muy clara explicación del porqué una acción de gobierno se volvió una agresión a sus imágenes de culto y a su recinto sagrado.

padre blandón 1Y mas allá de si se trata de la recuperación de un predio “irregular”, y como lo afirma se interviene legalmente para dar respuesta a “demandas ciudadanas”, esto debe ser un llamado de alerta a las colonias donde se ubican capillas como las del “Cristo Obrero”, “San Judas Tadeo”, “Las Palmas” por mencionar algunas que le han ganado espacio a la vía pública, con tal de satisfacer la necesidad de un espacio de culto consagrado por el derecho de todos los mexicanos a profesar la religión.

Queda en la boca un sabor amargo , una sensación de que éste hecho no se trató de un “error”, sino de una medida discrecional para apoderarse de un sitio de convivencia vecinal, para convertirlo en un sitio de “culto político”, como se han transformado los Centros Comunitarios de toda la demarcación.

Muchas son las preguntas que se hacen los vecinos de Tlalpan respecto a las prepotentes acciones del actual gobierno y la mas frecuente sin duda es:¿Qué sigue Claudia?



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